Cultura, educación y curriculum.

Autor: Izcóatl Tlacaélel García Morales.

La educación como imposición cultural.

Los sistemas educativos, según Bourdieu, representan una violencia simbólica sobre amplios grupos de la población, debido a que la selección de contenidos a enseñar es resultado de una imposición cultural arbitraria realizada por un reducido grupo que ejerce el poder político, por lo tanto, lo que debe ser enseñado tendrá que ser compatible con la cultura de la clase dominante (Molina, 2016).

(Foto: Izcóatl Tlacaélel García Morales)

Estas afirmaciones, surgidas desde los estudios sociológicos, podrían resultar escandalosas, sin embargo, desde la teoría curricular como campo disciplinar de la pedagogía, Gimeno Sacristán (2010) realiza una reflexión similar en la que el curriculum constituye la materialización de la violencia simbólica, a la que hace referencia Bourdieu, debido a que forma parte de un proyecto de selección cultural, realizado a partir de los parámetros (culturales, sociales, políticos, entre otros) de un reducido grupo de agentes que, por lo regular, detentan el poder político y económico. He aquí el vínculo inseparable entre cultura, educación y curriculum, ejerciendo este último la función de mediador entre los otros dos.

Es en este sentido, que el curriculum integra o “contiene” aquello que se desea reproducir, preservar y también de lo que se desea eliminar como parte de la cultura y sus valores; y, además, ejerce un fuerte control sobre el Proceso de Enseñanza Aprendizaje al determinar: para qué aprender, qué aprender, cómo aprender y cuándo aprender.

El curriculum y su “código cultural”.

El fracaso escolar, como fenómeno educativo, ha sido analizado desde diferentes perspectivas, algunas de ellas consideran que las causas se encuentran en un conjunto de factores internos y externos al estudiante, tales como: Ámbito personal (Inteligencia, personalidad, afectividad, motivación, hábitos y técnicas de estudio e intereses vocacionales-profesionales), Ámbito familiar (Clima familiar) y Ámbito escolar-social (Clima social escolar) (Martínez-Otero, 2009).

Sin embargo, desde la perspectiva de Bourdieu, la imposición cultural contenida en el curriculum explica en gran medida lo que se conoce como éxito y fracaso escolar. Desde esta visión, el curriculum con sus contenidos, maneja un “código cultural” que solamente aquellos que desde el seno familiar han adquirido un habitus y se les ha transmitido una cultura similar a la seleccionada para el sistema educativo son capaces de entenderlo y dominarlo, con lo cual tienen mayores probabilidades de alcanzar el éxito, es decir, escalar en los diversos niveles educativos en los que se organiza la escolarización.

Por el contrario, quienes no logran dominar ese “código cultural”, como consecuencia de no haber convivido con ese habitus y esa cultura, estarán condenados al “fracaso educativo”, aunque siempre tendrán como opción abandonar su cultura de origen para adoptar una nueva: la impuesta por las clases dominantes (Molina, 2016).

Recientemente, dentro del sistema educativo mexicano, a decir de las autoridades educativas, se han realizado esfuerzos por lograr consensos en torno al curriculum, específicamente sobre los fines de la educación y los contenidos que deberán seleccionarse como parte de éste, expresados o materializados en los Planes y programas de estudio para la educación obligatoria. Un claro ejemplo de ello se tiene en la consulta pública, mediante foros estatales y una plataforma virtual, que se realizó durante el año 2016. Sin embargo, dichos esfuerzos han resultado claramente insuficientes, es decir, no se ha abierto un auténtico debate sobre la relación entre cultura, educación y curriculum. Con lo cual, nuestro sistema educativo, a pesar de dar muestras de flexibilidad curricular, sigue siendo un instrumento de imposición de una cultura sobre la gran diversidad que existe en nuestro país.

Finalmente, es imprescindible recordar que la educación es un campo de la vida social y que, por tanto, es un espacio social en el que interactúan diversos agentes que pugnan para posicionarse en la estructura social y reproducir su visión del mundo. En este sentido, valdría la pena reflexionar sobre la relación entre cultura, educación y curriculum y el papel que juega para que esa reproducción se haga efectiva.


Referencias.

Gimeno Sacristán, J. (2010). ¿Qué significa el currículum? En J. Gimeno Sacristán (Comp.), Saberes e incertidumbres sobre el curriculum (pp. 21-44), España: Morata.

Martínez-Otero Pérez, V. (2009). Investigación y reflexión sobre condicionantes del fracaso escolar. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, XXXIX (1-2), 11-38. Recuperado de: http://www.cee.edu.mx/revista/r2001_2010/r_texto/t_2009_1-2_02.pdf

Molina, M. (2016). La sociología del sistema de enseñanza de Bourdieu: reflexiones desde América Latina. Cadernos de Pesquisa. 14 (162), 942-964. Recuperado de: http://www.scielo.br/pdf/cp/v46n162/1980-5314-cp-46-162-00942.pdf

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