Apología a los incomprendidos

Jorge Mario Galván Ariza*



Resumen: El reconocimiento de muchas reflexiones o pensamientos está directamente relacionado con la susceptibilidad del lego. Una teoría o afirmación tendrá mayor aceptación si no afecta el sistema de creencias que aletargan la conciencia. Los sofistas han sufrido esta regla y por lo tanto su pensamiento no ha sido reconocido en su entero valor. Abordaremos de forma breve algunas afirmaciones de sofistas que en la actualidad han cobrado fuerza.

Abstract: The recognition of many ideas or thoughts is directly related to the susceptibility of the layman. One theory or allegation will be greater acceptance if it does not affect the belief system that disposed consciousness. The sophists have suffered this rule and therefore his thinking has not been recognized in its entire value. We turn briefly to some assertions sophists that currently have gained strength.

Palabras clave: sofistas, Protágoras, Gorgias.











*  Profesor Investigador del Grupo Emergente de Investigación de la Universidad Mesoamericana Oaxaca, email: jorgegalvanariza@hotmail.com

En ocasiones, muchas de las afirmaciones que se hacen a partir del uso leal de la razón suelen ser atacadas y rechazadas por entregar resultados que atentan contra nuestro sistema de creencias que, al coincidir con el de la mayoría, ha formado una “sólida” explicación del mundo. El hacer evidente la ausencia de este poder creador conciente pero inmaterial, ordenador y omnipresente, el hablar de la imposibilidad de una comunicación real o de una comprensión del mundo, o el afirmar que la realidad está definida por la percepción del sujeto y no por una estructura propia, resultan ser afirmaciones de carácter desalmado para todos aquellos que siguen esperando una revelación de la verdad en cualquiera de sus modalidades (religiosa, positiva o de sentido común).

En la historia de occidente existen registros de algunos pensadores que, al ser contrastados con el pensamiento universal y prometedor de Sócrates, fueron tomados por charlatanes o enemigos de la verdad, individuos que atentaban contra la verdad absoluta y que reducían todo a un pensamiento relativo por medio de un uso deshonesto de la retórica – es necesario recordar que sus aportaciones en cuestiones de gramática fueron sobresalientes-, y la búsqueda de una remuneración económica. Esto siempre ha generado en los sofistas una imagen negativa, de enemigos de la verdad y adversarios de los filósofos. Habrá que hacer juicios más justos en la actualidad.

Personajes como Protágoras fueron fuertemente criticados por su relativismo: "Como cada cosa me aparece, así es para mí; y como aparece a ti, así es para ti." (Copleston, 1996). Este tipo de afirmaciones era una fuerte ofensa al pensamiento clarificador y casi mesiánico de Sócrates. Sin embargo, en la actualidad, y después de que la Filosofía ha recorrido distintos caminos, podemos encontrar la lucidez y certeza de esa frase enunciada en los inicios del pensamiento occidental racional. La Hermenéutica, por ejemplo, es un intento por conciliar –no contradecir- este principio. Sobre el concepto de un origen conciente y con voluntad, sobre la naturaleza de los dioses, el mismo Protágoras afirma: "No dispongo de medios para saber si existen o no, ni la forma que tienen; porque hay muchos obstáculos para llegar a ese conocimiento, incluyendo la oscuridad de la

materia y la cortedad de la vida humana”. Esta afirmación en la actualidad puede encontrar soporte sino en un postura atea, sí en la indiferencia y el secularismo de la época actual, en donde la existencia de dios ya no es considerada como un problema ya que carece de solución y por lo tanto no amerita mucho esfuerzo la cuestión. Gorgias, por su parte, con el humor negro de los escépticos hacía burla de los filósofos que acostumbraban titular a sus obras “sobre la naturaleza o lo existente” titulando la propia como “Sobre la naturaleza o lo no existente”. Gorgias (Copleston, 1996) afirmaba que: “nada existe y si existiera no podríamos conocerlo y si lo pudiéramos conocer no lo podríamos comunicar”. En esta época podemos encontrar en distintos ámbitos del conocimiento que toda teoría explicativa de la realidad es sólo una construcción, lo que nos deja fuera del conocimiento en el sentido clásico, y que todo intento de entendimiento sobre estas construcciones implica un esfuerzo interpretativo. Así mismo, podemos encontrar en pensadores como Calicles coincidencias con el pensamiento de Nietzsche o en Pródico con Schopenhauer e incluso Ciorán.

Es pues, este, un pequeño reconocimiento a pensadores que han sido catalogados como tramposos y enemigos de la sabiduría. Al parecer el tiempo y la historia podrán reconocer en ellos genuinos esfuerzos por definir el lugar en que estamos parados, aunque sus respuestas no sean para corazones frágiles.



Copleston, F., (1996) Historia de la Filosofía I. Ariel, Barcelona.
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