La etnografía:un instrumento que potencia la mirada



Un poco de historia

Galindo (1998) hace un resumen de antecedentes históricos acerca de la etnografía que vale la pena retomar así que ubica su origen en Europa del siglo XIX. Siglo de cambios pues era el auge del “sueño romántico, del positivismo terrestre y material, contradicciones sociales y auge del capitalismo”. En esos momentos Europa era la sede de poder colonialista capitalista; aunque parezca extraño la Etnografía no nace en España, nace en Inglaterra y Francia. Inglaterra se alza como el centro imperial de la nueva época, pues es la dueña de los mares y el comercio; por otro lado Francia se levanta como la cuna del racionalismo como organizador de la vida social; “ingleses y franceses inician el viaje analítico hacia lo desconocido, hacia las formas de sentido del otro, hacia el tiempo-espacio de lo extraño, bajo la motivación del poder, de la curiosidad, y sobre todo de la racionalidad que tiene la última palabra”.

En estas condiciones de la ciencia social europea es que surge la intención etnográfica. Se aprecian dos perspectivas, una es el programa positivo de la ciencia como gran inventario de lo que se configura como social, buscando identificar lo que puede llevar a ciertas leyes universales y por otra parte el encuentro entre racionalismo y empirismo que resulta en una perspectiva metodológica que asume elementos teóricos como guía de reconocimiento de los fenómenos sociales, y que a la vez busca reconstruir lo que acontece a través de un registro detallado de lo que aparece, ¿el principio fundamental de la etnografía?[1] “En cierto sentido, parecería que la visión etnográfica coincide en más de un punto con la perspectiva fenomenológica, y por otro lado hay un afán taxonómico que viene de la ciencia positiva de los inventarios y catálogos del siglo de las luces y la enciclopedia. Como sea la Etnografía se configura con una intención de trabajo de campo indispensable, y eso le da su cualidad central en la diversidad de enfoques que en ella confluyen”

A finales del siglo XIX e inicios del XX los europeos, experimentan una especie de cartografía de rasgos culturales que asemejan sus métodos con los de la botánica, la geología y la arqueología; pero estos estudios los hacen fuera de su territorio así que “África y Asia se convierten en los terrenos de exploración y descripción preferidos, así como cualquier forma socio- cultural que aparezca como salvaje o no moderna. En ese momento Europa trata de rescatar sus raíces en la vida contemporánea de los otros, o sólo catalogar en formas museográficas aspectos extraños y pintorescos. Ambas formas debaten en el nivel teórico y frente a una configuración cierta de la historia de la diversidad y la identidad humanas”.

“El mundo se ha acercado, la economía y la política han tenido el efecto de construcción de puentes de información. La cultura europea después de dos guerras terribles es otra. El optimismo y la soberbia del siglo pasado se han deteriorado, el principio de realidad hace que la mirada se torne cínica o escéptica, a veces irónica. La Etnografía queda como un oficio descriptivo fino y potente que hace confluir subjetividad y objetividad en el estar entre extraños y el relato a conocidos y desconocidos. El oficio de la mirada y el sentido ha cambiado, sus usuarios se han diversificado, su autonomía es relativa, sus contactos con otros métodos y disciplinas es un hecho. Hacia la segunda parte del siglo veinte aparece en todas partes y ante todo tipo de objetos, y ante todo sufre el desgarramiento de la mirada que se mira a sí misma. Pero sobrevive y toma su segundo y tercer aire.

Los EE.UU. son el lugar del gran cambio. La llamada escuela de Chicago y después las ciencias sociales californianas toman lo que les parece útil… La Etnografía es un instrumento que potencia la mirada del curioso y del analítico, eso es todo, y con este estatus penetra a todos los campos de las ciencias sociales y del comportamiento, incluyendo a la emergente comunicación. Toda situación social puede ser descrita, puede ser percibida en detalle… La mirada que descompone en parte todo lo que ve se hace poderosa, la mirada que navega entre mundos distintos puede hacerlo con confianza y seguridad. El sentido es relativo y es maravilloso, es posible aceptar tal premisa y continuar conociendo. La Etnografía tiene futuro”. (Galindo; 1998)

Algunas características de la etnografía.
En palabras de Galindo la etnografía es “un conjunto de técnicas de registro de información sobre la vida social. Este conjunto de técnicas se enlazan en un tronco teórico-descriptivo que va ordenando la composición del mundo social en categorías. La etnografía es una guía del trabajo de campo, de registro y análisis de la información sobre la organización de la composición social”.

En una investigación que se realice con el enfoque cualitativo, el investigador aprende de las experiencias y puntos de vista de los individuos, se ejercita en la valoración que va haciendo de los procesos y despliega habilidades en la generación de teorías fundamentadas en las perspectivas de los participantes[2]. Así se ha realizado el viaje hacia el interior de la familia objeto de investigación, con esta necesidad de darle sentido no sólo a lo que dicen los integrantes de los grupos familiares con los que he interactuado sino también comprender la relación con su contexto social.

Lo rico de la etnografía es que posee carácter observacional según el objeto de estudio, se puede utilizar bajo distintos marcos teóricos y para diferentes propósitos, es idónea pues posibilita descubrir la conducta habitual de instituciones y grupos concretos. En el quehacer etnográfico, la herramienta principal del investigador es él mismo, pues va del hecho a la interpretación, observa y al mismo tiempo participa del hecho, que lo lleva a un ejercicio de reflexión sobre lo investigado desde dentro del objeto de estudio, por eso la dinámica de la etnografía es reflexiva, se basa en la observación, descripción y registro; algunos de los instrumentos de registro que el indagador diseña para no perder información no sólo de las conductas sino también de la ecología en la que está inmerso el grupo que se estudia son diario de campo, en el que se lleva un registro de la subjetividad del etnógrafo, es un documento que registra nuestra intimidad con el objeto de estudio, libreta de trabajo en la que se hace el registro de la observación “hacia el exterior”. Registro de mapas e ideas de trabajo, así como espacios etnográficos (Covarrubias; 2006).

Las fichas de registro se diseñan de acuerdo a las necesidades de información, pueden ser fichas de registro individual, fichas de registro familiar y otro tipo de fichas, también se utiliza una tabla de registro etnográfico que se diseña de acuerdo a lo observado, se requiere de un croquis del espacio geográfico en el que se ubica el objeto de estudio. En la investigación que realizo actualmente, además de adentrarme a la intimidad de la casa familiar, me di tiempo de observar el espacio geográfico al que pertenece lo que me dio la oportunidad de valorar la oferta cultural que ahí se ofrece, como indagadora obtuve una visión desde dentro pues estuve ahí, en el escenario social.

Esta reflexión que he manifestado me permite concluir que la etnografía es entonces la forma en que se aprende y se aprehende el modo de vida de una unidad social concreta.

Notas:
[1] Las cursivas son mías.
[2] Comparación entre planteamientos cuantitativos y cualitativos. (Hernández, et al; 525: 2006). Por el tipo de investigación que estoy realizando en estos momentos, destaco los planteamientos cualitativos en el presente trabajo aunque sí se haya trabajado con aspectos cuantitativos.

Referencias Documentales:
- Covarrubias, K; (2006) Curso – Taller. Metodología para construir historias de familia. Universidad Mesoamericana, Oaxaca.
- Galindo, J., (1998) Técnicas de investigación en sociedad, cultura y comunicación. Pearson. México.
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