la universidad mesoamericana y la cultura de investigacion

La Universidad Mesoamericana y la Cultura de Investigación
por Martha Chandomid

La Universidad conforma un mundo de intereses que se traspasan y atraviesan en un tejido que va conformando una red de complejidades, por lo que apelo en estas líneas a hacer un alto en nuestro quehacer cotidiano universitario e intentar una suerte de reconocimiento que dé paso a refrescar nuestras ideas para valorar la importancia de estar en un lugar donde la capacidad humana se recrea en la interacción, en el diálogo y por supuesto en el conocimiento.

Estar en la Universidad nos dispone a una serie de acciones derivadas de nuestras ideas, producto de nuestras percepciones, que conllevan a configurar una realidad, tan diversa como distintos somos los miembros de esta comunidad académica; el sentido del quehacer universitario es el de la acción pues somos buscadores de posibles respuestas a lo cuestionado. En estas búsquedas conviene tener presente que como Universidad nos corresponde participar activamente en la generación de conocimientos y no en la simple repetición de las teorías, no podemos dejar morir nuestras actitudes indagadoras, intentar en lo cotidiano, interactuar con los otros a partir de lo que somos y de lo que vamos aprendiendo y así ineludiblemente se compartirían nuestros saberes y experiencias universitarias, convendría retomar el desafío que propone en este sentido la Cultura de investigación.

La Cultura de Investigación nace en la universidad Mesoamericana gracias a la presencia de personas extraordinarias que nos invitaron a ampliar la forma de ver la investigación en lo social, a abrirnos hacia el camino de la reflexividad, a comprender la posibilidad de incursionar en una mirada diferente a la mirada tradicional de la investigación, ya que esta forma implica una verdadera interacción a partir de la información y la comunicación; tenemos que reconocernos universitarios buscadores, generadores y difusores del conocimiento, y si bien, es cierto que este término no es nuestro, constituye ya, el quinto elemento dentro del Proyecto Académico de esta Universidad.

¿Qué esperamos que suceda en una comunidad que vive la Cultura de Investigación?
Esperamos un acercamiento a develar cómo conocemos el mundo, cómo se configura sentido, cómo se construye la realidad, es decir entrar en un camino de reflexividad y en situaciones de mayor reconocimiento, a lograr estadios de interacción y comunicación donde el conocimiento encontrado es compartido y comprendido en un ámbito más equilibrado y democrático.

En una etapa de acercamiento a la Cultura de Investigación es deseable que la comunidad universitaria en sus diferentes áreas, y niveles sintamos la presencia de la pregunta, la duda, la incógnita. Algunos parecen no advertir su presencia, otros hacen como que no está, otros la mostramos y nos hacemos aliados de ella; para otros es una temerosa compañera que no se atreve a salir con frecuencia; sin embargo, cualquiera que sea su manifestación, seguro está ahí porque es la información que poseemos la que nos lleva a establecer ese estatus indagador y por lo tanto hay que darle su espacio de expresión.

La labor de algunos miembros de la comunidad académica como el maestro, el coordinador, el maestro-investigador y los alumnos alientan la actitud cuestionadora pues la duda es la condición biológica de la que un universitario no puede renegar pero esta actitud debe ser de apertura a la observación y percepción creativas y no sólo de mirar y preguntar.

Esta forma de acceder a la investigación social, considera no sólo a la transmisión de datos y al derecho de la información acciones imprescindibles, la cultura de la comunicación debe también considerarse fundamental en esto de hacer Cultura de investigación, ésta exige una interacción dialógica de los actores (Galindo; 1998:17) supone una condición de haber asumido ya una actitud participativa en los procesos de reflexividad organizada.

En la Universidad Mesoamericana la Cultura de investigación con todo lo que promete, representa un desafío que apasiona a quienes se han imbuido de un quehacer investigativo, como lo es el grupo emergente de investigación, que contagia a la comunidad docente y universitaria a acceder con otra actitud a la investigación asimismo para los docentes implica un concepto en proceso de aplicación y comprensión que no ha sido fácil en 7 años de intento.

Los resultados obtenidos por los alumnos en sus diferentes trabajos indican que vamos por buen camino, la actitud cuestionadora de muchos de nuestros alumnos nos dice que esto está funcionando, el ánimo por discutir algunos temas de actualidad, compartir sus opiniones y posturas son otro indicio de estar siempre en este intento de encontrar sentido a nuestro quehacer académico, sin duda la comprensión y el esfuerzo conjunto debe ser tal en toda la comunidad académica universitaria o correríamos el riesgo de quedarnos solo en el intento.

La invitación a la comunidad a continuar en la búsqueda de mejores formas de evolucionar el conocimiento, que propone la Cultura de Investigación, puede ser un camino más equitativo y de mayores satisfacciones. Sigamos pues y no la perdamos de vista porque en un lugar como éste tiene una casa con condiciones propicias para ella.

Referencias documentales
Galindo, J. (1998). Técnicas de investigación en sociedad, cultura y comunicación. México: Pearson Education.
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