Un enfoque crítico de la cultura

Autor: Nolasco Morán Pérez


Hablar de un enfoque crítico de la cultura, es aplicar categorías analíticas como control cultural, dominación, subordinación, para interpretar las interacciones que se dan entre grupos con distintas culturas. Estas categorías permiten según Bonfil Batalla (1984), entender mejor los procesos culturales que ocurren cuando dos grupos con cultura diferente e identidades contrastantes están vinculados por relaciones de poder asimétricas.

Bonfil parte del concepto de CONTROL CULTURAL entendiéndolo como la capacidad de decisión sobre los elementos culturales. Como la cultura es un fenómeno social, la capacidad de decisión que define al control cultural es también una capacidad social, lo que implica que, aunque las decisiones las tomen individuos, el conjunto social dispone, a su vez, de formas de control sobre ellas. La capacidad de decisión es, desde otro ángulo, un fenómeno cultural, en tanto las decisiones (el ejercicio del control) no se toman en el vacío, sin contexto, ni en un contexto neutro, sino en el seno de un sistema cultural que incluye los valores, conocimientos, experiencias, habilidades y capacidades preexistentes.

El control cultural, -dice Bonfil- “por eso, no es absoluto ni abstracto, sino histórico. Aunque existen diversos grados y niveles posibles en la capacidad de decisión, el control cultural no sólo implica la capacidad social de usar un determinado elemento cultural, sino –lo que es más importante aún- la capacidad de producirlo y reproducirlo”.

Otras categorías relacionadas con el enfoque que desarrolla Bonfil, se refieren a:
1. ELEMENTOS CULTURALES: Son todos los recursos de una cultura que resulta necesario poner en juego para formular y realizar un propósito social.
2. CLASES DE ELEMENTOS CULTURALES: a) Materiales, b) De organización, c) De conocimiento, d) Simbólicos y d) Emotivos

Todo proyecto social requiere la puesta en acción de elementos culturales. No sólo para realizarlo: también para formularlo, para imaginarlo. Los elementos culturales hacen posible al proyecto; también fijan sus límites, lo acotan, lo condicionan históricamente. Porque los elementos culturales son fenómenos históricos, que cambian a lo largo del tiempo.

La relación que busca BONFIL, es la que se establece entre quién (grupo social) decide y sobre qué (elementos culturales) decide. En una primera aproximación, las posibilidades se esquematizan como sigue:
El cuadro anterior permite visualizar como se caracterizan las distintas culturas cuando los grupos culturales interaccionan y se vinculan en diferentes tipos de relaciones que pueden ser:

a) Cultura autónoma, los grupos culturales tienen y conservan elementos culturales propios y toman sus propias decisiones sobre los mismos. En esta época de globalización las culturas autónomas en un sentido amplio pueden resultar casos raros y estan representadas por grupos culturales aislados que no han tenido contacto con otros grupos culturales. O bien en otro sentido pueden ser grupos culturales autónomos que interaccionan con otras culturas sin perder autonomía y que conforman una cultura autónoma y propia en constante cambio a partir de las propias decisiones sobre sus elementos culturales y la apropiación de otros ajenos.
b) Cultura apropiada. Las decisiones son propias incorporándose elementos culturales de otros grupos, como en el caso de una comunidad rural que se apropia de un elemento tecnológico ajeno como la radio, y lo utiliza para dinamizar la interacción en su grupo cultural y preservar su lengua y sus costumbres.
c) Cultura enajenada. Cuentan con elementos culturales propios, pero las decisiones sobre parte de los mismos dependen de otro grupo cultural. La misma radio manejada por un grupo cultural urbano decide el lenguaje, los mensajes y las intenciones comunicacionales que van dirigidos a un grupo cultural rural.
d) Cultura impuesta. Los elemento culturales así como las decisiones son ajenas, como en el caso del “encontronazo cultural” entre la cultura mesoamericana y la española, se tomaron decisiones por los conquistadores para imponer una lengua, una religión, una cosmovisión del mundo, una relación con la naturaleza, etc. Aunque esto no implica necesariamente la total desaparición de la cultura dominada, pues se van generando estrategias de sobrevivencia para que las raíces culturales de la cultura subordinada se preserven.

La dinámica del control cultural se expresa en cuatro procesos básicos correspondiente al ámbito que cada cual refuerza: RESISTENCIA de la cultura autónoma cuando se vincula con otra cultura, IMPOSICIÓN de la cultura ajena por una cultura dominante, APROPIACIÓN de elementos culturales ajenos provenientes de otro grupo cultural, sobre cuyo uso puede decidirse aunque no se esté en capacidad de producirlos y reproducirlos automáticamente. ENAJENACIÓN, pérdida de la capacidad de decisión sobre elementos culturales propios.

Los ámbitos de la cultura autónoma y la cultura apropiada conforman el universo de la cultura propia. A partir de ella se ejerce la inventiva, la innovación, la creatividad cultural. Cultura propia, entonces, es capacidad social de producción cultural autónoma. Y no hay creación sin autonomía. Cada pérdida en el ámbito de la cultura propia es un paso hacia la esterilidad. La identidad contrastante, inherente a toda sociedad culturalmente diferenciada, descansa también en ese reducto de cultura propia.
Dentro de la cultura propia, el ámbito de la cultura autónoma desempeña un papel de importancia preponderante porque sin ella ni siquiera sería dable el proceso de apropiación. 

La cultura autónoma es el fundamento, el reducto, el germen. La noción de control cultural y elementos culturales, donde entran en juego las decisiones propias y ajenas de los grupos culturales y sociales son elementos conceptuales que permiten como dice Bonfil, hacer análisis de lo cultural que trascienda lo meramente descriptivo, por otro lado, la propuesta de Bonfil, nos permite entender como se pude desarrollar una tipología analítica de lo cultural al diferenciar la cultura autónoma, apropiada, impuesta y enajenada y además nos da ideas sobre los procesos básicos que se generan al imbricarse, contraponerse y complementarse estas categorías al aplicarlas en el análisis de lo cultural, generándose procesos de resistencia, de apropiación, imposición y enajenación

Estos planteamientos teóricos al aplicarlos a la realidad actual permiten vislumbrar las situaciones que están sucediendo actualmente en el mundo, pongamos por ejemplos los inmigrantes oaxaqueños en el área de los Ángeles California, los cuales al emigrar llevan consigo, su lengua, sus valores, su religión y sus formas de organizarse propias, que al integrarse en territorios ajenos, empiezan a empoderarse y a manifestarse culturalmente en sus formas religiosas y alimentarías, con calendas que promueven su visión religiosa y restaurantes de empresarios oaxaqueños donde promueven su gastronomía. Esto por solo mencionar un grupo cultural, pero pensemos en la diversidad de grupos culturales que pueblan actualmente Estados Unidos, algunos estadounidenses seguramente sienten pavor y miedo al mirar las manifestaciones multitudinarias de grupos culturales diversos de inmigrantes de diferentes nacionalidades y ante el miedo se promueven leyes que tratan de controlar este fenómeno económico-cultural y se busca construir MUROS para no ver para no sentir MIEDO…y se trata de construir barreras para no ver las transformaciones y cambios que no pueden detenerse con simples leyes y MUROS… Una buena teoría como la de BONFIL, aplicada a un buen estudio empírico de lo que sucede en los territorios generadores de emigrantes y a los sitios o territorios donde se concentran desde el enfoque cultural, ligado con las políticas locales de empleo y desarrollo cultural, daría información de calidad con la que se pudiera generar conocimiento de como tomar decisiones adecuadas con respecto ha estos fenómenos tanto en lo local, estatal y nacional, como en los países que son atractivos para los emigrantes.

Ante las oleadas de emigrantes, cobra relevancia el tema de la cultura, en lo referente a las ofertas, demandas y consumos culturales, porque este tema se relaciona con cambios y transformaciones en los campos de la alimentación, de la economía, la salud, la religión, la educación y todos los ámbitos de la vida social donde lo cultural se manifiesta, por lo que debemos ser capaces de estudiar lo cultural desde lo global hasta lo local en los diversos campos que esto implica. Desde mi punto de vista, la globalización está trayendo consigo cambios tan veloces en lo cultural que sino somos capaces de estudiarlos y de entenderlos, no seremos capaces de dirigirlos de tal manera que los posibles efectos negativos de los mismos sean atenuados.... Solo la INFORMACION y el CONOCIMIENTO sistemático de los fenómenos culturales actuales nos permitirán reedireccionar el futuro de las culturas y las sociedades.
 


Referencia documental:
Bonfil, Batalla Guillermo. “Lo propio y lo ajeno: Una aproximación al problema del control cultural", en Adolfo Colombres, comp., La cultura popular. México, D. F., Premia, 1984, pp. 79-86
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