Por qué y para qué se investiga: una propuesta de Martha Rizo




Elaboró Rafaela Andrés Ortiz


Si se quiere pasto, se va a Xochimilco, se compran rollos de pasto, se extienden sobre la tierra bien abonada, se riegan y en dos o tres meses se obtiene lo que se quería. Si se busca, por el contrario, un bosque, hay que ir al invernadero, escoger y comprar arbolitos chicos, plantarlos, cuidarlos. Esperar diez o quince años. (Manuel Álvarez Manilla)
Es decir que la tarea de enseñar a investigar no es un ejercicio de unos cuantos meses, al ser la investigación
la representación concreta de la actividad científica que “aglutina a todo un conjunto de procesos de producción de conocimientos unificados por un campo conceptual común, organizados y regulados por un sistema de normas e inscritos en un conjunto de aparatos institucionales materiales” (Ducoing, Escudero, Pacheco & Nino, 1988, p. 23 en Rizo, s. f) requiere entre otros requisitos de tiempo, mucho tiempo. 

Rizo recomienda que quien enseñe a investigar no pierda de vista que la   investigación no debe ni puede ser transmitida como un objeto, enfatiza que es un  proceso en constante desarrollo, un proceso, un camino que se hace con preguntas que darán lugar a nuevas interrogantes. Como se sabe investigar es la   práctica que retorna sobre sí misma, se apropia de las operaciones, acciones y caminos recorridos, utiliza sus errores para reformularse por eso es reflexiva, es un proceso en continua construcción y reconstrucción.

A la investigación, desde mi experiencia, hay que encontrarle el oficio porque es un oficio y quien enseña a investigar, además de investigar debe propiciar la discusión no solo  sobre lo que se investiga sino cómo se investiga lo que se investiga. Desde la clase se van creando las condiciones para que el sujeto investigador se convierta en un sujeto creativo, reflexivo, crítico y autónomo

Los rasgos de la investigación no pueden pasar inadvertidos porque es un quehacer práctico, es un quehacer vinculado con los problemas y necesidades sociales,  es un quehacer de carácter institucional y comprometido pues se cuestiona  el por qué, para qué y para quién se investiga, por tal motivo enseñar a investigar implica la construcción de sujetos epistémicos particulares y estos son los estudiantes quienes deben aspirar siempre a ser sujetos de investigación no sujetos de sentido común. Como bien se sabe el sujeto del sentido común es un sujeto dóxico, es decir, afirma lo que cree y cree lo que ve, sin preguntarse cómo ha llegado a generar esa afirmación o juicio, cómo ha llegado a creer lo que cree. El sujeto de investigación se pregunta por lo que conoce, parte de supuestos para plantear preguntas y hallar respuestas, reflexiona en torno a su modo de construir conocimiento. Es un sujeto activo y reflexivo, entonces la pregunta central no debe ser qué conocemos, sino más bien cómo conocemos lo que conocemos (Rizo, s.f).

Todo trabajo de investigación parte de preguntas y problemas prácticos, los que se encuentran rondando en la vida cotidiana son tan vitales en una investigación que darán lugar a un problema de conocimiento así la inmersión en el objeto de estudio será más rica y compleja si se acercan a él con un marco teórico y conceptual completo. Será este espacio conceptual el que les permitirá ampliar su “árbol de búsqueda” (Galindo, 1998:11), es decir, ver más allá de lo que se puede observar a primera vista (Rizo, s.f).

La autora propone los siguientes niveles de la enseñanza y aprendizaje de la investigación:
- Nivel pedagógico: orienta sobre cómo enseñar lo que se pretende enseñar y sugiere tomar en cuenta problemas cercanos a las experiencias subjetivas y sociales de los estudiantes y ellos son los que deciden sus temas de interés.
- Nivel epistemológico: involucra la innovación, requiere de  apartarse de la forma clásica de enseñar a investigar mediante la exposición de “recetas” metodológicas, se propone la reflexión constante acerca de las propias prácticas que contribuirá a una reformulación de las estrategias seguidas.  En este nivel los estudiantes son vistos como sujetos constructores de conocimiento por lo que deben, aquí sí creer, y asumir su posición de creadores, no receptores de conocimiento.
- El último nivel corresponde a la comunicación de la investigación. Se tiene la responsabilidad de impulsar una cultura de comunicación sólida entre los estudiantes, invitarles a que experimenten una  mayor interacción entre ellos, tanto dentro del grupo como de ellos hacia el exterior; para lograr esta habilidad ya deben estar familiarizados con los múltiples formatos o modalidades que puede adoptar el  informe de investigación. La suma de estos tres niveles de enseñanza de la investigación facilita, a uno que enseña y a otro que aprende, fortalecer la habilidad de fomentar la “capacidad de plantear problemas originales a partir de reconstruir las diversas aproximaciones a un objeto de estudio” (Díaz Barriga, 1990, p.61 en Rizo, s.f).

Al actuar de la ciencia se le ve en la investigación y con esta se genera  información y conocimiento que permite configurar  sentido  a partir del cual se puede actuar de algún modo sobre el mundo social con la finalidad de resolver distintos problemas que obstaculizan la existencia humana. El investigador, la  investigadora tienen como  oficio y misión proporcionar  sentido, construir explicaciones y respuestas que posibiliten solucionar ciertos problemas. Son los primeros beneficiarios de toda investigación pues desde sus miradas disciplinares  explorarán el mundo social y natural, su interioridad se transformará, se ampliará su visión, aumentará la profundidad de sus observaciones, se enriquecerá su experiencia y su potencia cognitiva se ensanchará. Lo aprendido y aprehendido transformará su comportamiento. Deben estar seguros de no renunciar a su interioridad sino  a las determinaciones del exterior que lo mismo se presentan como pretensiones institucionales de continuidad o como respuestas ideológicamente hechas a las preguntas planteadas, esta seguridad la proporciona la experiencia que se adquiere en el manejo de técnicas, metodologías y teorías que le permitan saber cómo construir información y conocimiento y cómo comunicar, divulgar y difundir dicho conocimiento (Martínez, 2004).


Referencias documentales
1-    Galindo, J. (1998). Introducción. La lucha de la luz y la sombra. En Galindo, J. (coord.) Técnicas de investigación en sociedad, cultura y comunicación. México: Addison Wesley Longman.
2-    Martínez, S. (2004). Investigar lo social. México: Universidad Mesoamericana.
3-    Rizo, M. (s.f).  Enseñar a investigar investigando. Recuperado  de http://www.pucp.edu.pe/departamento/comunicaciones/images/documentos/cap01-mrizo.pdf
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